La fiesta de la pampilla de Coquimbo, es única en su tipo, tanto en su naturaleza como en su génesis. Este patrimonio intangible de la humanidad identifica a los coquimbanos, les enorgullece y proyecta la comuna al mundo. 

La Pampilla, expresión derivada de la lengua quechua, es una extensión física de la comuna de Coquimbo, de dos millones de metros cuadrados que forman parte patrimonial de nuestro país, y que es administrada como propiedad municipal.  

Está ubicada al oeste de la península de igual nombre y se enmarca al sur con los sectores “El Llano” y “Guayacán”; y al este con la Parte Alta de la ciudad.Fiesta de la Pampilla

El origen de la fiesta de La Pampilla, según los historiadores, obedece a dos sucesos:

Una versión indica que los habitantes de las costas de Coquimbo, -asoladas permanentemente por corsarios, piratas y filibusteros-, temían la presencia de navíos cuando eran avistados en el horizonte.

Sin embargo, y tras un tiempo de hostigamientos, los vecinos de Coquimbo y La Serena, ya debidamente organizados, enfrentaron con éxito a uno de los corsarios, conocido como Bartolomé Sharp, quien tuvo que abandonar rápidamente la costa, cuando decidió azolarla.

La huída se habría producido el día 20 de septiembre del año 1680, lo que motivó que en ese lugar se organizara una gran fiesta popular, donde se brindó hasta altas horas de la noche.

Para otros, el origen de esta fiesta se relacionaría en la instalación de la Primera Junta de Gobierno, el 18 de septiembre del año 1810. Este acontecimiento, que señala el primer indicador de la independencia de Chile, fue conocido en Coquimbo solo dos días después, debido a que en esa época no existían grandes adelantos de comunicación. Para celebrar esta noticia, los habitantes de Coquimbo se congregaron en el sector de La Pampilla, y festejaron con cuecas, tonadas y chicha.

Con el paso de los años se hizo una costumbre concurrir masivamente el día 20 de Septiembre hasta dicho lugar, para conmemorar ese brillante episodio de la Historia de Chile.

La Pampilla, hacia nuestros días:

El lugar fue adquiriendo relevancia popular a mediados de la segunda mitad del siglo XIX cuando la Brigada Cívica de Artillería realizaba aquí ejercicios de práctica. Estas exhibiciones también recibieron la presencia de marinos de las naves fondeadas en puerto; y de otros eventos ecuestres, que convocaban una cantidad importante de público proveniente de toda la zona, provisto de provisiones para pasar la tarde. 

La novedad de estos ejercicios y la presencia de barcos de la Armada en el puerto, reforzaron los programas de celebración de Fiestas de Independencia preparadas por la Gobernación y, posteriormente, la Municipalidad, entidad que fue creada en 1867. 

En 1880 el programa cívico de Coquimbo ya daba por establecido un orden que seguiría en los siguientes años. El día 17 de septiembre se celebraban competencias de carácter recreativo y popular en la plaza y el muelle; el día 18 los actos cívicos y Tedeum; el 19 la celebración de carreras a caballo y burro. Ese mismo año las informaciones de prensa incorporan “Pampilla” como definitoria del sector y el festejo.

El último día de actividades, los vecinos porteños disponían la tarde para cumplir un ritual que se patentó hasta hoy: "tapar los hoyos". Ello motivaba que todas las casas comerciales que ya habían suspendido actividades entre el 17 y 20 de septiembre, autorizasen sus personales para tomarse libre la tarde del 21. Hubo años en que éste se prolongó hasta el 22 de septiembre y, en 1881, las autoridades de la época otorgaron un permiso para efectuar una Pampilla especial en octubre, festejando la captura de El Huáscar.


Con la llegada del siglo XX, la fiesta pampillera y la connotación festiva del día 20, fueron creciendo año a año. La variedad e incorporación de locales de diversión popular provocaron un gran flujo de público, interesado en disfrutar de un día de esparcimiento y presenciar el espectáculo de las carreras.

Administración municipal

En 1864 cuando se crea el Departamento de Coquimbo, la Pampilla, un extenso terreno conocido en aquélla época como La Serranía, era propiedad de don Francisco Iñiguez Pérez. Al fallecer, el paño es puesto en remate, siendo adquirido por don José del Carmen Vicuña Lavinge en el año 1870, quien destina esta propiedad al uso de esparcimiento público.

Con el correr de los años la Pampilla crece y crece, convirtiéndose en el lugar oficial de celebración de Fiestas Patrias. Los familiares de don José del Carmen Vicuña continúan administrando el lugar, destacándose don Rafael Vicuña, por su esfuerzo y constancia en mantener vigente las tradiciones populares.

Durante 1960, el Municipio arrienda el recinto de La Pampilla para organizar las actividades de Fiestas Patrias, logrando convocar cada año, gracias a una atractiva oferta de festejos, una mayor asistencia de público. Años más tarde, el Club de Leones de Coquimbo, previa autorización de la Autoridad Edilicia, se hace cargo de la Pampilla, permitiendo con los ingresos, comprar los terrenos a la sucesión Vicuña. Luego de ello, en 1980, la Municipalidad de Coquimbo, se encarga de la administración del recinto, tarea que continúa hasta la actualidad.

Actualmente, miles de visitantes, que rotan durante 4 días y a veces, según calendario, una semana, llegan hasta este lugar a disfrutar del comercio y oferta gastronómica del lugar. También, y quizás lo más importante, acuden a vivir los shows planificados por el municipio de Coquimbo, entidad que previamente ha licitado el espectáculo, con el fin de garantizar la transparencia del proceso.

La Pampilla también es centro de reunión familias de Coquimbo y otras regiones, quienes, previo al inicio de los festejos, acuden a este recinto a “marcar los terrenos” de los sitios que usarán como campings, y de los cuales el municipio dota con servicios básicos, como entrega de agua potable, retiro de basuras y electricidad y atención en salud primaria.

La entidad edilicia también coordina la seguridad de los asistentes con otras instituciones públicas como Carabineros, Cruz Roja, Investigaciones y Defensa Civil, con la finalidad de garantizar las condiciones que permitan disfrutar del denominado “paraíso chileno de la alegría”.

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